LA SIRENITA

Está sentada sobre una roca de
granito en Langelinie, Copenhague, mojada por las olas mientras espera en
vano por su príncipe y extraña la felicidad perdida de su vida debajo del mar.
La Sirenita mantiene su vigilia desde el 12 de Agosto de 1913.
Esta estatua, ligeramente mas grande que un cuerpo humano real, hecha de bronce
y con un peso de 175 Kg., mide solamente 165 cm. de altura. Sin embargo es una
de las obras de arte mas conocidas del mundo y símbolo reconocido universalmente
de su nativa Dinamarca.
Carl Jacobsen, heredero de la fortuna de las cervecerías Carlsberg,
fue un mecenas de las artes e hizo muchas donaciones a la ciudad de Copenhague.
Había planeado dedicar una fuente a la Royal Theatre Ballet Company, pero
luego de presenciar una función del ballet de The Little Mermaid, quedó
cautivado por la gracia y la belleza de la bailarina principal, Ellen Price,
y concibió la idea de persuadirla para que posara para una estatua en lugar de
donar la fuente.
Habiendo tomado esa decisión, Jacobsen contrató a Edgard Eriksen para
realizar la escultura. Ellen Price aceptó el proyecto en un principio, pero no
compartió la idea de posar sin ropas para una estatua que se colocaría en un
lugar público. Eriksen logró solucionar este inconveniente y la cara de la
sirena fue modelada en base al rostro de Ellen Price, mientras que la esposa de
Eriksen, Eline, que también era bailarina de ballet, posó para el cuerpo.
La pregunta que aún permanece sin respuesta es: quién posó para la cola? Quizá
nunca se sepa, pero la estatua combina piernas y cola a la perfección.
Antes que los estudios Disney decidieran reflotar la historia de “La
Sirenita”, ésta tenía un final trágico, el cual es reflejado por la soledad
de la estatua.
La historia fue originalmente publicada en 1837, en el tercer volumen de
los famosos cuentos de Hans Christian Andersen, uno de los escritores de
cuentos mas conocido del mundo.
A pesar de sus frecuentes períodos de comportamiento excéntrico, Andersen, quien
había nacido en la pobreza en los tugurios de la ciudad de Odense, logró
hacerse conocido como escritor de historias, relatos y vivencias de viajes.
Entre sus peculiaridades mas famosas estaba su hábito de llevar en sus viajes,
entre su equipaje, un rollo de soga para el caso que el hotel se incendiara
durante la noche y necesitara hacer una salida de emergencia.
A pesar de su éxito, Andersen no parece haber sido un hombre feliz. Algunas de
sus historias, “The emperor’s new clothes” (La ropa nueva del emperador)
por ejemplo, son humorísticas, inclusive “The ugly duckling” (El patito
feo) tiene un final feliz., pero muchos de sus cuentos están caracterizados por
recurrentes temas de rechazo, tragedia y muerte.

La Sirenita, feliz en su reino bajo el mar, se obsesiona con un príncipe luego
de salvar su vida durante una tormenta. Incapaz de volverse humana por carecer
de un alma, hace un pacto con la bruja del mar, a quien le cambia su voz por
piernas para tratar de ganar el corazón del príncipe. El plan falla ya que la
sirena no puede hablar y caminar sobre sus nuevas piernas se le hace difícil y
doloroso, de modo que es incapaz de evitar que el príncipe se case con su rival.
Sus hermanos desesperados le ruegan a la bruja del mar, y le proponen que libere
a la sirena de su difícil situación si ella acepta matar al príncipe. La sirena
rechaza este mandato e incapaz de permanecer en tierra o retornar al mar, toma
su lugar entre los “hermanos del aire”, donde su destino estará determinado por
las acciones de los chicos del mundo.
Mientras que la historia es compleja y sujeta a un rango de interpretaciones, la
Walt Disney Corporation le agregó alegres coros y la adaptó para
asegurarse que agradara a los chicos de la actualidad. Definitivamente se espera
que las heroínas de los cuentos se casen con sus príncipes y vivan felices por
siempre.
La Sirenita de Andersen no fue tan afortunada. La estatua tampoco tuvo una
existencia fácil. En un incidente particular de vandalismo en 1964 fue
decapitada y su cabeza tuvo que ser reconstruida. A través de los años ha habido
varios intentos de pintar la estatua, o de vestirla pintándole un traje de baño
sobre su cuerpo. Aunque las aguas a su alrededor son usualmente tranquilas, en
2003 fue golpeada por fuertes olas que la tumbaron de su roca. Esto permitió que
cientos de turistas se sentaran en la roca y se fotografiaran imitando la pose
de la sirena, hasta tanto la estatua fue repuesta en su lugar. En efecto, la
sirena está sentada cerca de la costa, en aguas poco profundas, de modo que nada
impide a los visitantes trepar sobre la estatua, dañando su pátina de un modo
tal que sus principales rasgos han sido casi borrados.
La estatua es tan famosa que ha inspirado muchas copias, encontradas tan lejos
como en Osaka (Japon), Rumania y Kimballton (Iowa, USA). En
Vancouver (Canada) una estatua prácticamente idéntica es conocida como “Girl
in a wetsuit”.

Si su colección de estampillas incluye temas tales como piezas de arte, cuentos
o aún mitología, debería agradecerle a Carl Jacobsen por su regalo de La
Sirenita.
Articulo escrito originalmente por
Kevin Von Bratt (East London Philatelic Society) en idioma
ingles, aparecido en el No. 1 Vol 12 de la revista Setempe (Revista
publicada por The South African Post Office), Septiembre de 2007.
Traducción y adaptación: Ing. Guillermo Anderson, Agosto de 2008.