CUIDADO Y
ALIMENTACION DE LOS VAMPIROS

Si el primer libro de un
aspirante a escritor se titula “Las obligaciones de los escribanos en los
Tribunales de Primer Instancia de Irlanda”, se puede pensar que su futuro en
el campo de la literatura es bastante limitado, al menos en las ventas.

Pero este no fue el caso del funcionario irlandés Abraham “Bram” Stoker (Clontarf,
Irlanda; 8 de noviembre de 1847 - Londres, Inglaterra; 20 de abril de 1912),
quien perseveró en sus esfuerzos, recopiló una cantidad de leyendas de Europa
del este y escribió la famosa novela gótica de terror “Dracula” en 1897.
Mas tarde el mismo escritor revelaría que estaba basada en una pesadilla que
tuvo después de una opulenta cena con mariscos. También se dice que Stoker fue
asesorado por un erudito sobre temas orientales, el húngaro Hermann (Arminius)
Vambéry, que se reunió algunas veces con el escritor para comentarle las
peripecias del verdadero Drácula.
Hagamos un poco de historia….
Stroker no fue el primer novelista en explorar la leyenda de los vampiros.
John William Polidori (Londres, 7 de septiembre de 1795 - 24 de agosto
de1821), escribió anteriormente sobre un chupasangre llamado Lord Ruthven
en “The Vampyre, a tale” en 1819.
En la primera página del libro se leía inexplicablemente “una historia por
Lord Byron”, creando la impresión que Byron lo había escrito. Cuando esto se
desmintió, se comenzó a comentar que el vampiro en la historia se asemejaba un
poco a Byron, particularmente porque Polidori había trabajado para él como su
médico y secretario personal y la relación entre ambos no era la mejor por las
constantes burlas y malos tratos de los que era víctima Polidori por parte de
Byron.
Polidori, recién recibido de médico, acompañó en el año 1816 a Byron en un viaje
a través de Europa. En Ginebra, Suiza, ambos conocieron a Mary Wollstonecraft
Shelley, a su marido, Percy Bysshe Shelley, y a su acompañante,
Clair Clairmont. Y fue justamente una noche, recluidos por una tormenta en
Villa Diodati, a orillas del lago Leman, en el mes de junio de ese año, después
de que el grupo leyera en voz alta algunos cuentos de terror, que Byron
sugiriera que cada uno de ellos escribiese una historia de fantasmas. Mary
Shelley trabajó en un cuento que evolucionaría luego en la famosa obra "Frankestein".
Byron escribió (y pronto abandonó) el fragmento de una historia que Polidori usó
luego de inspiración para su propio cuento.
En lugar de usar al cruel y bestial vampiro del folclore popular como base para
su historia, Polidori inspiró su personaje en el mismo Byron. Polidori llamó a
su personaje "Lord Ruthven" en clara alusión a Byron. El que eligiera la figura
de un vampiro para descargar su reprimida animadversión hacia el poeta, sugiere
que era así como Polidori vivía inconscientemente esa relación: con su
personalidad vampirizada por la del otro. Despedido por Byron y después de
escribir un poema ambicioso, “La caída de los ángeles” (1821), murió en
circunstancias misteriosas, probablemente por un veneno que él mismo se
suministró.
El "Lord Ruthven" de Polidori, cuya historia fue publicada en Abril de 1819 en
la "New Monthly Magazine", no fue sólo el primer vampiro en la ficción
inglesa, sino que, además, fue el primer vampiro de ficción propiamente tal como
lo reconocemos hoy en día: un demonio aristócrata que acecha entre la alta
sociedad, sofisticado, misterioso, frío, encantador para las mujeres y bebedor
de sangre, que se pasea por los círculos más selectos. El mérito del cuento de
Polidori es el de haber creado la imagen prototípica del vampiro.
Byron, el inspirador del cuento de Polidori, posiblemente no haya sido un
vampiro, pero sí lo fue Sir Francis Varney, mas conocido como “Varney
el Vampiro”, cuyas fiestas de sangre fueron publicadas en 220 asombrosos
capítulos que ilustraron la dificultad de finalizar una historia en donde el
villano no puede morir. Varney saltó al cráter del volcán Vesubio, donde
probablemente se encuentre todavía.
“Varney the Vampire or The Feast of Blood”, cuya traducción al español
sería “Varney el vampiro o la fiesta de la sangre” es un libro cuya autoría es
atribuida a Thomas Preskett Prest. La obra, posteriormente, se ha
atribuido también a James Malcom Rymer, aunque esto se afirma sin una
referencia precisa. Oscuro designio para esta novela, y para su autor, porque es
la primera gran obra narrativa respecto al género. La novela se publicó como
folletín y se reeditó en 1853.
En español no se conoce aún una versión completa de “Varney the Vampyre”. Sin
embargo, en 1977, con el nombre de “El visitante de la noche”, la
Editorial Mosaico de México publicó el primer capítulo del libro, sin referencia
bibliográfica; se daba crédito al autor, mas no al traductor, quien hizo un
trabajo de calidad excepcional.
Si bien Sir Francis Varney no alcanza una alcurnia tan alta como la de sus
sucesores, no deja de ser por ello un terrateniente y un hidalgo. Y como los
nobles vampiros que le precedieron y sucedieron, sólo puede ser muerto con una
estaca en el corazón. Aunque éste no es su destino. No es un vampiro usual en la
medida que deambula tanto de noche como de día. Será un antecedente de Drácula
por su carácter frío y por su inteligencia, capaz de no detenerse ante nada;
además de su omnisapiencia y capacidad de estrategia.
El mérito de Prest fue encontrar en la personalidad del infatigable y sarcástico
Varney la fuerza para rescatar al vampiro como tema de la poesía, el mero relato
o el folklore popular; y la capacidad para diferenciarlo y agregarle
características en las que un postrer toque humano —de sensibilidad— persiste en
la ferocidad del vampiro a lo largo de toda la novela.

Pero volvamos a Stroker y su Drácula.
Para la clásica batalla entre el bien y el
mal, el novelista basó la familia del Conde en un reconocido guerrero de
Valaquia (actualmente sur de Rumania): Vlad Tepes (Sighişoara, 8 de
noviembre de 1431 – Bucarest, 14 de diciembre de 1476).
Tepes, conocido como
Dracul que significa dragón (aunque la palabra rumana utilizada para
referirse al Demonio es idéntica), defendió a su patria contra las invasiones de
los húngaros y los turcos con gran coraje y pocos recursos, aunque
lamentablemente es mas conocido por su reputación de crueldad.
También conocido
como “Vlad el empalador” (de hecho, Tepes en rumano significa empalador)
por el método que utilizaba para torturar y matar a sus enemigos, una técnica
que consiste en introducir un palo de aproximadamente 3.50 m. de longitud sin
punta (ya que esto aseguraba un mayor sufrimiento en la víctima), por el ano o
la vagina hasta la boca o el hombro, fijarlo a la carne con un clavo y después
levantarlo para que la víctima muera allí lentamente, entre dolores atroces. Se
cree que entre cuarenta y cien mil personas murieron de esta manera a manos de
los hombres del empalador durante los siete años que duraron sus sucesivos
reinados: enemigos, traidores, delincuentes de todo tipo y las familias de todos
ellos, incluyendo a los bebés, y a elementos de su propia milicia que "merecían"
ser castigados.
Esta sed de sangre hizo de Vlad la inspiración perfecta para el conde bebedor de
sangre, aunque los rumanos prefieren recordar a Tepes por su valentía y valor, y
solo recientemente aceptaron el potencial turístico de la leyenda del vampiro.
En la moderna Rumania existe el proyecto de construir un parque temático al
estilo Disney y un importante destino turístico es el Castillo Bran,
donde Stroker ambientó su historia. Vlad nunca fue el dueño de esta magnífica y
deseable residencia, aunque estuvo allí una vez como visitante y mas tarde como
prisionero. Además luce mucho mejor que el derruido castillo de Vlad en Curtea
de Arges.
Justicia y sadismo, sangre y tortura, bosques de empalados y valentía
sobrehumana. Los historiadores que defienden a Vlad III el Empalador como un
héroe nacional destacan que, en aquel tiempo y lugar, el ejercicio del terror
total era la única manera de mantener a raya a las fuerzas abrumadoramente
superiores que, desde un lado y otro, se disputaban las puertas de Europa y de
Asia. Desde esta perspectiva, Vlad Tepes habría sido simplemente un hombre de su
tiempo, con la moral de su tiempo e incluso dotado de un sentido de la justicia
y el patriotismo poco usual para una época tan convulsa, quien hizo
estrictamente lo necesario para acobardar a los masivos ejércitos extranjeros y
a los desestabilizadores del interior.
Para algunos fue un heroico defensor de los intereses e independencia de su país
y del cristianismo, mientras que para otros era una persona cruel que torturaba
y mataba para divertirse, por puro placer
Vlad se hizo famoso por tres cosas: su increíble arrojo y valentía (murió
luchando con un ejército de tan solo 300 hombres contra un ejército de 120.000
turcos, algo que había hecho antes varias veces con éxito), su implacable
sentido de la justicia y su extraordinaria crueldad, capaz de llamar la atención
incluso en aquellos tiempos sangrientos.
Una prueba de su estricto sentido de la justicia es la siguiente historia:
Un buen día, un comerciante florentino se presentó en su castillo para denunciar
que le habían robado una bolsa de monedas de oro. El príncipe le dijo que
volviera al día siguiente. Cuando el mercader retornó, los ladrones y todos los
miembros de sus familias estaban empalados en el patio de castillo. Frente a
ellos, Vlad devolvió la bolsa robada.
Entonces el empalador le pidió al comerciante que contara las monedas de la
bolsa, para comprobar si faltaba alguna. El aterrorizado extranjero las contó
cuidadosamente, y probablemente demasiado asustado para mentir, musitó
finalmente: -Sobra una.
Vlad le contestó: -Tu honradez te ha salvado. Si hubieras intentado quedártela,
habrías acabado en la estaca más alta, junto con éstos…
Otra fuente de inspiración para Stroker parece haber sido la condesa Erzsébet
Báthory (Nyírbátor; 7 de agosto de 1560 - Castillo de Čachtice, actual
Trenčín, Eslovaquia, 21 de agosto de 1614), aristócrata húngara, gran bebedora
de sangre, que también se bañaba en sangre creyendo que esto le devolvería la
juventud. Vivía en Transilvania, publicaba avisos en los que solicitaba
doncellas para integrar su corte, a las que luego asesinaba para quitarles las
sangre y bañarse en ella. Cuando fue descubierta, en las mazmorras de su
castillo se encontraron decenas de cuerpos de mujeres a los que les faltaba la
totalidad de la sangre. Todos los ayudantes de la condesa Báthory fueron
decapitados, y ella fue condenada a vivir encerrada en su cuarto, siendo
alimentada por un hueco en la pared
Pero dejemos a Vlad, a la condesa Erzsébet y a Stroker, y volvamos con los
vampiros.
Tal vez el lector quiera saber como protegerse de ellos. Su habilidad de
convertirse en murciélagos (criaturas no demasiado peligrosas pero con una
movilidad conveniente), niebla o lobos (los cuales siempre han tenido una
reputación siniestra) hacen muy difícil seguir sus huellas aunque se los puede
encontrar durmiendo en un ataúd lleno de tierra de su lugar de nacimiento.
Matar a algo que ya está muerto puede ser problemático particularmente cuando
los rayos de luna tienden a revivirlo tan pronto como uno le de la espalda.
Ristras de ajo, agua bendita y símbolos cristianos simplemente los repelen. El
método tradicional de eliminarlos es clavarles una estaca de madera a través del
corazón y que la misma haga contacto con la tierra, aunque en “Dracula”, el film
de 1958, un cuchillo Bowie sirvió para el propósito. También se recomienda
cortarles la cabeza y de este modo se queman, transformándose en cenizas. Se
recomienda usar ropa vieja en este caso.
En la primera película de vampiros, “Nosferatu”, el Conde Orlok es
destruido por la luz del sol.
Y en este punto volvamos a hacer un poco de historia.
“Nosferatu, eine Symphonie des Grauens” (Nosferatu, una sinfonía del
horror), conocida en castellano como Nosferatu o Nosferatu el vampiro, es una
película muda de 1922 dirigida por F.W. Murnau.
Murnau quiso realizar una adaptación cinematográfica de la novela de Bram
Stoker, pero su estudio no logró hacerse con los derechos de la historia. De
modo que decidió filmar su propia versión de la novela y el resultado es una
película que tiene un gran parecido con la historia original de Stoker. El
nombre de "Dracula" se cambió por el de "Nosferatu" y también se cambiaron los
nombres de los personajes: el Conde Drácula es aquí el Conde Orlok, por ejemplo.
Su papel fue interpretado por Max Schreck. Sin embargo, la viuda de
Stoker demandó la película por infracción de derechos de autor y ganó el juicio.
El tribunal ordenó que se destruyeran todas las cintas de Nosferatu, pero un
reducido número de copias de la película ya había sido distribuido por todo el
mundo y permanecieron escondidas por particulares hasta la muerte de la viuda de
Bram Stoker. Con el paso de los años se hicieron más copias de esas cintas
(algunas de muy baja calidad y con cortes importantes).
Nosferatu se labró la reputación de ser una de las mejores películas sobre el
mito del vampiro y uno de los máximos exponentes del cine expresionista alemán.

Volvamos a los vampiros y como deshacerse de ellos.
Subsecuentes filmes han
visto al Conde desaparecer debajo del hielo, rodar debajo de un vagón o morir
impactados por una bala de plata (este método es en realidad un remedio para
hombres-lobo, pero adecuado para los vampiros si la bala ha sido bendecida por
un cura). Recuerde el tema de la bendición, puede costarle caro si lo olvida…
En efecto, libros y películas han continuado desarrollando la leyenda de modo
que los lectores ansiosos deben de estar atentos a las novedades que se van
produciendo.
Cómo reconocer un vampiro?
Bien, en la película de 1994 “Entrevista con un
vampiro” (Interview with the Vampire) se parecen a Tom Cruise o Brad
Pitt, pero seguramente si ud. tropieza con un vampiro no será tan
afortunado.

Viejos cinéfilos podrán recordar a Bela Lugosi o Christopher Lee.
El primero de ellos personificó al Conde en los teatros de Broadway, en diversas
giras y posteriormente en cine de la mano de Tod Browning en la película
"Dracula" del año 1931. La película fue un éxito, pero Lugosi se
encasilló en papeles de terror. Años más tarde, los papeles dejaron de llegarle
aunque recreó por última vez el papel de Drácula en la película “Bud Abbott
and Lou Costello meet Frankenstein” en 1948. Ya casi al final de su vida,
volvió de nuevo a aparecer en películas, aunque fuesen de pésima calidad.
Falleció de un ataque al corazón a la edad de 73 años en Los Ángeles.
Como bien indicaba su testamento, fue incinerado llevando puesto su disfraz de
vampiro, en el Holy Cross Cemetery de Culver City, California.

Christopher Lee, impecablemente vestido y con lentes de contacto rojos sumamente
deportivos, personificó al Conde en 14 películas, desde “Dracula” (1958)
hasta “Dracula AD 72” (llamada “Dracula chases the Mini Girls” en Gran
Bretaña). Este Drácula tradicional abandonó su rol disgustado con lo que los
productores estaban haciendo con el género, pero el proceso continuó… hasta
llegar al Conde Chockula, el Conde Pátula (Count Duckula), un desopilante
pato-vampiro que fue pensado para audiencia infantil, vegetariano e intolerante
a la sangre de modo que su bebida favorita es el jugo de tomate y también un
vampiro en Plaza Sésamo, el Conde Count.

Los vampiros de las leyendas tradicionales eran campesinos recientemente muertos
que aún usaban sus ropas de tumba y usualmente muy olorosos, pero los novelistas
los transformaron en suaves, cultivados y refinados hombres de la nobleza.
Posiblemente esta haya sido la causa por la cual no han sido reportados casos de
vampiros mordiendo a novelistas.
Algunos datos a tener en cuenta: los vampiros no se reflejan en los espejos ya
que carecen de alma. Solamente pueden entrar a una casa luego de haber sido
invitados y en cuanto tienen el permiso, pueden entrar tan a menudo como ellos
quieran. Pueden cambiar el clima a voluntad. Logran la obediencia de seres
repulsivos, como las ratas, moscas, arañas y los murciélagos pero también de los
lobos y los zorros.
Huyen de la luz diurna, que los debilitan pero no los destruyen, pueden moverse
en el mediodía durante un escaso período de tiempo (el conde Drácula en la
novela aparece a plena luz del día buscando a Mina Harker).
No pueden atravesar corrientes de agua. Tienen una marcada tendencia a volverse
más jóvenes y fuertes luego de beber sangre.
Si bien son estilizados, mas bien delgados, bastante lindos y extremadamente
sensuales, suelen verse algo pálidos y sonríen muy cuidadosamente.
El vampiro no solo es peligroso porque mata a las personas sino porque sus
víctimas después de muertas se convierten en vampiros.
Vlad Tepes ha aparecido en estampillas de Rumania y Drácula mismo en varias
emisiones conmemorativas de Halloween (Noche de brujas). Irlanda ha conmemorado
el centenario de Drácula con una hoja-block y Rumania también usó este
aniversario para las estampillas del Congreso de la UPU.
Estos sellos pueden ser incluidos en una temática de terror o mitología. Pero si
buscando información adicional lo sorprende la noche en una solitaria montaña de
Rumania, sería conveniente que tenga a mano algunas ristras de ajo.


Basado en la nota titulada “The care and feeding of Vampires”, escrita en
idioma ingles por Kevin Von Bratt (East London Philatelic Society) y
publicada en el No. 1 Vol. 12 de la revista “Setempe” (Revista publicada
por The South African Post Office), Octubre-Diciembre de 2007.
Traducción, adaptación, investigación y agregados: Ing. Guillermo Anderson,
Tandil, Agosto de 2008.